!!!!Abajo, el desalojo!!!..!!!ABAJO!!! Vivan los derechos humanos!!! VIVAN!!!…
Este era el mensaje de una manifestación, una arenga popular, protagonizada por una veintena de víctimas del desalojo masivo que se está llevando a cabo por parte del Gobierno y las entidades de vivienda, que, sin ningún tipo de prejuicio arremetieron hace tres días en la comunidad Aeropuerto Viejo en Bayamo con Bulldozers y Grúas contra las viviendas de muchos ciudadanos.
En esa ocasión no solo las casas fueron impactadas con brutalidad, sino también las costillas de un Pastor Evangélico que se negó a ser desalojado. Con el dolor casi insoportable en su costado, fue conducido a un calabozo, donde permaneció dos días sin atención médica hasta que fue liberado y pudo ser atendido por un ortopédico, que certificó fracturas severas en tres de sus costillas y por lo cual le enyesaron el torso.
Pero ahora el Gobierno no contaba con que al desalojar a los habitantes de la comunidad La lomita, se produjera un espectáculo que dejaba boquiabiertos a hasta los más fervientes seguidores del régimen: Pancartas, banderas, carteles con mensajes de exigencia a respetar los derechos individuales y colectivos de cada cubano.
La sumisión a la que estaban acostumbrados a ver como respuesta a tantas y tantas arbitrariedades y abusos que realizaban de manera impúdica, se tornó en una muchedumbre que olvidando la represión, las consecuencias a tal acto de desobediencia público, marchó a reclamar justicia y el cese de tanto despotismo.
Es curioso como el Gobierno Cubano se vende ante el mundo como un país donde no hay lugar para el desempleo y el desalojo. Y es que al castellano es un idioma con un vocabulario tan rico, que les permite remplazar la palabra desempleo por reordenamiento laboral, la palabra desalojo por erradicación del viviendas ilegales y obligarnos a ser como dicen los Aldeanos: Mudos para que nos crean ciegos
Bayamo es esa tierra con tradición de rebeldía ante la injusticia, y a pesar de que ha pasado mucho tiempo, la sangre mambisa está comenzando a ebullir en nuestras venas como producto de tanta impotencia y de tanto tiempo bajo el yugo opresor que nos lo quita todo: nuestra libertad, nuestro hogar, nuestros familiares, nuestra voz, nuestro dinero, puede hasta incluso quitarnos la vida.
Pero existe algo que nunca nos podrán quitar: NUESTRA FE, la fe de que una Cuba libre es posible, la fe en que existe algo más allá de este totalitarismo absoluto y cruel, pero sobre todas las cosas nuestra fe en Dios.
Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación
Fotos: Alexis Ramírez Rodríguez

