Un amanecer en Cuba es sinónimo de duda, y es que ya no sabemos si pronto por decreto oficial de nuestros “dirigentes” la noche será el día y el día la noche; cambian su manera de pensar de forma tan radical que apenas nos alcanza el tiempo para adaptarnos. A este paso, terminaremos extinguiéndonos como los dinosaurios ante los fuertes cambios climáticos de la prehistoria; y es que es todo un enigma el saber que pasa por la mente de los Castro, ¿será que la senilidad ha hecho metástasis en su cerebro y no los deja razonar con claridad?
Todavía recuerdo cuando Fidel en uno de sus ataques de locura decidió que Cuba debía ser en poco menos de 10 años el país más culto del mundo y para lograrlo trazó una serie de medidas que dejaron perplejos a los que como yo no estábamos ajenos a la realidad objetiva: Distribuir televisores y videos VHS en todos los centros educacionales para el desarrollo de las clases, hasta ahí todo estaba bien, es más: ¡dadivoso! si no hubiera sido por el simple hecho de que eran los televisores y el video los maestros sustitutos del momento.
Muchos profesores de varios años de experiencia consideraron tal medida como un insulto a la inteligencia, ¿cómo puede un televisor determinar la capacidad asimilativa de un estudiante y a partir de ahí trazar la metodología adecuada para el aprendizaje individual, o cómo puede empatizar con sus alumnos y disciplinarlos cuando fuere necesario? Eso sin hablar que la desmotivación y el desinterés se hacía patente en todos los centros educacionales del país. Luego vinieron “los reyes magos” y comenzaron a obsequiar carreras pedagógicas, plazas para trabajadores sociales, hasta el sueño de la codiciada carrera de medicina era materializable para todo el que optara por ella.
Y he aquí lo más sorprendente: a los jóvenes desvinculados de los estudios, delincuentes habituales y todo el que quisiera estudiar, le pagaban la suma mensual de 100 pesos MN para que lo hicieran; la gente iba a los centros educacionales en masas motivados por ese aliciente universal. Luego quedó instituido que ningún profesor podía reprobar a ningún alumno y el que lo hiciera, iba a ser sancionado privándole de algún % de su salario que ya de hecho es una miseria. Era una descabellada revolución educacional para mediocrizar al pueblo. Todos eran ya licenciados, masters, ingenieros y lo consiguieron en tiempo record. ¿De qué le serviría a un estudiante presentarse a un examen de ingreso si ya no iban a evaluar su coeficiente intelectual? Esto fue sin duda una de sus mayores locuras…
En el tema de la economía interna, nuestro gobierno “bienhechor” decidió que debían desmontarse la mayoría de los centrales azucareros de todo el país bajo la justificación de que fueron propiedad privada de muchos americanos que después del triunfo de la revolución emigraron a los Estados Unidos y si sucedía algún revés, vendrían a reclamar lo que les fue arrebatado abruptamente. El presidente de Venezuela Hugo Chávez Frías muestra evidente empatía y complicidad con los dictadores cubanos. Pero llegar a augurar, el fin de los males de la tierra, si Castro fuera presidente del mundo durante una década, ya entra dentro de una idiotez supina. Las palabras exactas del Sr. Chávez fueron « Yo soy sólo un soldado de esa batalla. Fidel es nuestro presidente. Si hubiera que nombrar un presidente del mundo pero con poderes para arreglarlo, ése sería Fidel. Creo que en una década arreglaría al mundo» Aunque dudo seriamente que Chávez lo ignore, si por algo destaca el dictador cubano es por sus fracasos continuados en cualquier materia, incluso en la de la guerra.
Un país que se autoabastecía, antes de que Castro tomara el poder, en la mayoría de los productos esenciales, aún hoy sigue con la alimentación racionada y con unos ciudadanos a expensas de que el gobierno le dé, como premio a las horas trabajadas “voluntarias” (domingos rojos, movilizaciones militares, etc.) o su actividad hostil contra los opositores a la dictadura, el derecho para comprar un equipo electrodoméstico o productos de primera necesidad como un jabón o una botellita de aceite. Vladimiro Roca, un importante y destacado opositor a la dictadura, ha descrito brevemente a Castro como «el gobernante que más recursos materiales y financieros ha recibido y el que peor uso ha hecho de ellos, malgastándolos y dilapidándolos, emprendiendo planes absurdos sin evaluación económica previa, sólo porque él creía que darían buenos resultados». Si algunos fracasos como la zafra de los 10 millones, la desecación de la ciénaga de Zapata, el famoso “cordón de La Habana” para sembrar café caturra, donde eliminó el cinturón agrícola de frutas, viandas y hortalizas de la provincia; su incapacidad en garantizar el abastecimiento de carne de res, leche, huevo, etc., pese a toda la propaganda de supuestos avances genéticos para lograr vacas superlecheras o enanas, no son suficientes para convencer a Chávez de lo equivocado que está respecto a Castro, es que el gobernante venezolano padece de un serio servilismo político que condiciona todo lo que hace y hará.
Si, a pesar de eso, Chávez cree en un Castro quijotesco pero sin locura, el peligro es aún mayor. Esa alegoría de un Castro de Quijote y un Chávez de Sancho hace que nos preguntemos por qué ellos atacan a los molinos de viento ¿Qué se esconde tras la ficción de señalar a los Estados Unidos como los enemigos que hay que destruir? Seguramente porque es la justificación que lo evade de la responsabilidad de gobernar correctamente su propio país, que es lo que le corresponde. Es la estrategia de buscar un enemigo poderoso donde poner en plantilla a todos los que se le opongan, eliminarlos y así perpetuarse indefinidamente en el poder como ha hecho por décadas su mentor y amigo cubano. Pero no por parecer una simple retórica para consumo interno es menos peligrosa.
Cuando imprudentemente se empiezan a llevar alianzas que hacen peligrar la estabilidad internacional, cuando ya no se emplean inofensivas lanzas para atacar al molino, sino que se abre la posibilidad de amenazar con armamento nuclear, la cosa cambia. De cualquier forma, luego de esta entrevista en la BBC, sabemos un poco más de Chávez, su desconocimiento o hipocresía cuando hace propaganda ocultando la situación en que viven los cubanos, y la publicidad desmedida de las capacidades inexistentes de un gobernante tan pésimo como Fidel Castro, hace que aseguremos que Venezuela no saldrá del abismo si Chávez no es derrotado en las próximas elecciones, elecciones donde cabe nuevamente la posibilidad de que se repita un fraude parecido al del referéndum revocatorio.
El gobernante venezolano debería reconocer que el único éxito real que ha tenido Castro, es lograr mantenerse en el poder con una dialéctica de engaño y una actuación represiva. Chávez es un fraude en sí mismo, no es creíble y nunca reconocerá eso de Fidel, pues él va igualmente como fiel Sancho junto a su quijotesco amigo contra los molinos de viento, y ambos continuarán pisoteando a sus pueblos durante el trayecto.
